miércoles, 3 de octubre de 2007

Faro Colón: más de siglo y medio guiando la navegación marítima

Este municipio cuenta en su demarcación con varias construcciones importantes, pero una de ellas, refrendada en el escudo de la ciudad, se mantiene erguida y lozana, cual indestructible edificación, pese a los 158 años de existencia: el Faro Colón.

Siendo Capitán General de la Isla Don Jerónimo Valdés, en 1842 ordenó levantarlo en un saliente conocido por Punta de Maternillos, en Cayo Sabinal. Su culminación estuvo a punto en 1850 y luego se gastaron cuatro mil 500 pesos para dotarlo del alumbrado.

En 1851 se autorizó un crédito mensual de 50 pesos para sostener al torrero. El pionero en esta labor fue Jacinto Díaz, quien se trasladó a residir allí con su esposa. En lo adelante, varias personas han cuidado el funcionamiento de la instalación.

El faro, de forma cilíndrica, coronada por la lámpara, cuenta con 178 pies de elevación desde el suelo y 192 sobre el nivel del mar. Un detalle curioso lo constituye el hecho de que su escalera circular interior está dotada de 365 peldaños, igual cantidad de días de un año nacional.

La hermosa y vetusta torre, muy bien conservada, sirve en las noches para guiar a los navegantes que pasan cerca de Maternillos, así como a los que se adentran en la Bahía de Nuevitas; su brillante luz es divisada cada noche desde la costa y puntos altos de la ciudad ribereña.

Este ha sido lugar de visitas obligadas para los que aquí vivimos y aquellos de otras latitudes, que vienen ávidos de conocer esta joya de la arquitectura colonial española, construida fundamentalmente con cal de cobos -caracol marino de 25 cm de diámetro, el mayor de las Antillas y de color nacarado-, elaborada a pie de obra.

Con 158 años de irradiación de luz, este emblemático faro ha dejado su impronta en los navegantes que lo recuerdan por haberles guiado en su ruta, pero sobre todo se ha fijado en los nueviteros, para pasar a formar parte de uno de sus más valiosos patrimonios.

lunes, 1 de octubre de 2007

Un Faro llamado John Lennon

Yoko Ono inauguró la Torre de la Paz, un faro construido en Islandia en honor a su ex marido John Lennon.

La Torre es una columna de 25 metros de altura, que se eleva en Videy Island, hacia la costa norte de Reykiavik. La construcción está dedicada a celebrar la paz y lleva inscripta la letra del clásico de Lennon Imagine en 24 idiomas. En la torre se recibirán mensajes con buenos deseos, oraciones y mensajes esperanzadores de todas partes del mundo.

En un principio, el faro se encenderá el 9 de Octubre (día del cumpleaños de Lennon) y se mantendrá prendida hasta el 8 de Diciembre, fecha en que el cantante murió. La torre también estará encendida en la víspera de año nuevo, durante una semana en primavera y en algunas ocasiones especiales arregladas entre Ono y la ciudad.

Sin embargo, la mujer de 73 años espera que un día, el faro ilumine permanentemene el cielo de Islandia. En declaraciones al New York Post, Ono expresó: "Esto es la respuesta a una oración, porque la primera vez que esuve en la casa de John el comentó que le gustaría construir un faro. Nunca supe como conceptualizar esas palabras y tampoco pensé que se podía convertir en realidad. Quizás algún día la torre esté prendida los 365 días del año, 24 horas por día, pero por ahora no insisto con eso".

Fuente: Rock&Pop.net

La Isla Tortuga: el refugio de los piratas

La Isla TortugaLa Isla Tortuga, situada al norte de la costa de Haití, en Las Antillas, se encuentra rodeada de aguas cristalinas de color azul intenso. Este pequeño enclave de 180 kilómetros también ha sido conocido con el nombre de la Isla de los piratas, y es que, desde el siglo XVI, ha constituido el refugio clandestino de piratas franceses, ingleses y holandeses que se enfrentaron a la flota española.

La isla fue también la base de los bucaneros (comerciantes independientes) franceses. En 1640, el francés Le Vasseur, ayudado por sus soldados, expulsó a los ingleses y consiguió el control de la isla. Desarrolló el cultivo del tabaco, del azúcar y la producción de carne al estilo de la bucana, es decir, carne al sol (de ahí el nombre de bucaneros), que encantaba a los piratas. Éstos encontraron en la isla un refugio si querían esconderse, el lugar donde conseguir víveres y pólvora e, incluso, el enclave donde dejar su botín (en lugar de cargar con él durante varios meses de viaje) hasta que pudieran regresar a recogerlo.

Por la Isla Tortuga pasó, en el siglo XVI, Sir Francis Drake, que dejó de ser pirata para convertirse en un corsario, es decir, obtuvo una “patente de corso”, un permiso oficial de Inglaterra para atacar sólo las naves de potencias enemigas, en concreto, las españolas, y repartirse luego el botín.

En el siglo XVII, estuvo en la isla el pirata inglés Bartholomew Sharp. También Jean David Nau (El Olonés). Este filibustero, tras naufragar en Campeche, consiguió refugiarse en la Tortuga. El Olonés se convirtió en leyenda por sus crueles abordajes a las flotas españolas y terminó siendo devorado vivo por los caníbales del Darién (Panamá).

Uno de los más destacables fue Barba Negra, que se estableció en la isla algún tiempo. Barba Negra, que llevaba una enorme barba oscura adornada con cintas y trataba con enorme crueldad a los prisioneros, sólo vivió de la piratería dos años. En 1718 el gobernador de Virginia ofreció una recompensa por él vivo o muerto. El teniente Robert Maynard, de la Royal Navy, consiguió darle alcance con dos barcos y, tras un lucha en cubierta, logró acabar con su vida (después de herirlo veinte veces con el machete y dispararle en cinco ocasiones). Maynard le cortó la cabeza, que colgó en su barco y, finalmente, cobró la recompensa.

La isla, sin duda, se convirtió en el epicentro de la piratería del Caribe. Un lugar misterioso que ocupó un lugar destacable en las grandes novelas de piratas.

Robert Louis Stevenson mencionó esta isla en su primer capítulo de su libro La isla del Tesoro (”… las historias que contaba eran lo que más amedrentaba a la gente. Sus espantosos relatos eran de ahorcados y de «pasear por la tabla», de borrascas en el mar, de la Isla de la Tortuga y de terribles hazañas y extraños parajes en la América española”).

El Corsario Negro, de Emilio Salgari, se desarrolla en gran parte en Isla Tortuga, donde corsarios, filibusteros y bucaneros construyeron una base de operaciones prácticamente inexpugnable.

También las películas de piratas la mencionan. Por ejemplo, en Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra (2003), Jack Sparrow (Johnny Depp) recluta a su tripulación en la Isla Tortuga.

martes, 25 de septiembre de 2007

La torre que resguarda a La Coruña

Torre de HérculesTodos hablan de ella. Es el punto de referencia para muchos coruñenses. La Torre de Hércules, es el monumento más visitado de esta ciudad española.

Casi desde cualquier punto se puede ver. Depende de qué parte se esté se puede ver completa o sólo la cúpula, pero ella siempre está ahí.

El Paseo Martítimo conduce a esta construcción que el ejército Romano edificó en el segundo siglo de nuestra era. Si uno dispone de varias horas se puede llegar a él caminando, o bien tomar el tranvía y por un euro lo dejan a unos 500 metros de esta belleza.

Mide 59 metros de altura y su autor fue el Arquitecto Cayo Servio Lupo, quien le dedicó esta obra al Dios de la Guerra, Marte. Durante muchos años fue un faro al servicio romano, pero en el Siglo V los Normandos mediante ataques obligaron a que lo abandonaran y estuvo sola hasta el Siglo XVI.

Después fue rescatada por el Rey Carlos III y quedó lista en 1791; los vestigios romanos sólo quedan en su interior, en un pequeño museo que se encuentra antes de llegar a los 218 escalones que permiten a los intrépidos visitantes llegar al balcón.

Desde lo más alto se ve una diminuta ciudad, el viento golpea y alborota los cabellos. Ahora ya no hay miedo a los ejércitos de la Normandía; ahora el pavor es que la cámara digital de 6.0 mega pixels estalle contra el suelo a más de 55 metros de altura.

Entrar al único faro romano que funciona en nuestro días, tiene un valor dos euros por persona, pero cuando uno va descendiendo las escaleras, le dan ganas de ir a la caja y cobrar diez euros por haber subido y bajado más de 400 escalones en menos de 10 minutos.

Fuente: Medio Tiempo

lunes, 17 de septiembre de 2007

AQUEL VIEJO FARO DE ARINAGA Y SU TIPICO DEPÓSITO PARA EL CARBURANTE (AGÜÍMES)

El litoral costero del municipio de Agüímes, especialmente entre Playa de Vargas y Playa de Arinaga (casi ocho kilómetros de costa), es poseedor de un rico historial que data desde nuestros antepasados aborígenes, con asentamientos entre Temisas, Agüímes y el Barranco de Guayadeque (1.450), cuyos escasos primeros pobladores se mezclaron con las fuerzas de ocupación castellana, donde tuvo lugar la repoblación perdida (1.480), de cuyas generaciones hemos llegado hasta el inicio del siglo XXI.

Atrás quedan más de 500 años desde la implantación del “Real Señorío de los Obispos de Canarias (1.486 – 1.837)”, teniendo la Villa de Agüímes, tierras adentro, gran esplendor, mientras en su zona costera, apenas existían vestigios de civilización hasta bien entrado el siglo XVII, que comenzó a tener su gran importancia tras las explotaciones de la industria de la cal, autentica fuente industrial en la comercialización, construcción, arreglo y adecentamiento de las viviendas de la época y otras infraestructuras, llegando hasta los albores del siglo XX (1.950).

De entre las numerosas historias del litoral costero de Agüímes, resalta aquel muelle viejo que en la actualidad aún conserva parte de su centenaria estructura, justamente frente al islote y bajo la atenta mirada del que fuera soberano vigía ó antiguo faro de Arinaga, construido entre 1889-92, entrando en funcionamiento en 1897. El proyecto de aquel antiguo faro fue obra de Juan de León y Castillo, y su constructor el ingeniero Eugenio Suárez Galván . El antiguo faro de Arinaga se construyó para alumbrar la costa de casi media isla, contándose con los faros de la Isleta, Punta de Melenara, el recién incorporado de Arinaga, y el faro de Máspalomas, sin embargo los faros de Punta de Melenara y Arinaga fueron de vital importancia, dado la peligrosidad en la navegación entre la Baja de Gando y la Punta de Tenefé.

En ésa época en la zona de Arinaga sólo habían caminos y veredas para carretas tiradas por mulos, burros y caballos. Para alumbrar el faro de Arinaga los vapores-veleros se acercaban entre la zona del Islote y el muelle viejo y descargaban las latas de petróleo y aceites y desde allí eran transportados a lomos de burros hasta el depósito de carburante junto al antiguo faro que hoy está abandonado, pero conserva su vistosa y panorámica visión de dos habitaciones de autentica cantera volcánica-bermeja (hoy en desuso) así como otros materiales de la época. Al entrar en funcionamiento el nuevo y moderno faro, 1963, los fareros desaparecieron por los avances de las nuevas tecnologías, el famoso y antiguo faro está rehabilitándose para un museo marino y un mirador con restaurante, gracias a la labor y los desvelos del Ayuntamiento de Agüímes, mientras la famosa y típica casa de los carburantes dicen que la van a demoler. Sería una pena que los restos de ésta vivienda desapareciera, pues es una parte de la historia de la Villa, que debería también de rehabilitarse como una pieza de recuerdo.

El responsable de éste escrito entrevistó en La Provincia en 1993 a Juanito Artíles Peña de 86 años de edad, que fue uno de los últimos supervivientes del muelle viejo y el antiguo faro, y nos dijo “recuerdo al viejo muelle de Arinaga cuando se descargaban el petróleo y el aceite para alumbrar el faro, también recuerdo a aquel vapor-velero “Rio de Oro” que tenía tres palos, en este barco se llevaban las piedras de cal de los hornos de Risco Verde y Playa de Cabrón (hoy rehabilitados) con destino a Las Palmas, yo estuve viviendo muchos años en las cuevas de Playa de Cabrón, cuando se construyó el otro pequeño muelle junto a la playa de Arinaga, allí se llegó a descargar los “manojos de varas” para los tomateros y ahí p´a lante fué cuando empezó el progreso y hacerse viviendas en Arinaga”.


Fuente: Revista Tara

El Faro de Melilla figurará en una serie de sellos de Correos

El Faro de Melilla figurará en una serie de sellos de Correos denominada ‘Faros 2007’

El Faro de Melilla figurará en una serie de sellos de Correos denominada ‘Faros 2007’ que se emitirá a partir del próximo 6 de septiembre, según informó ayer la agencia Europa Press.El Faro de Melilla la Vieja cuenta con cientos de años de historia y representa gran parte del significado de Melilla.

Junto al faro melillense, en la misma serie aparecerán los de Punta del Hidalgo (Isla de Tenerife), Punta Almina (Ceuta), Cabo Mayor (Santander), Cabo de Palos (Murcia) y Gorliz (Vizcaya).

La emisión se presentará en forma de un minipliego con seis sellos de Correos, con una tirada de 500.000 minipliegos. El valor postal de los sellos será de 0,30; 0,39; 0,42; 0,58; 0,78 y 2,43 euros.

Además de esta serie, Correos emitirá otras dos: la denominada Castillos, que consta de dos sellos dedicados, respectivamente, al Castillo de Almenar (Soria) y al Castillo de Villena (Alicante) y que se pondrá en circulación el 10 de septiembre, y la denominada Arqueología Mediterránea, que se emitirá a partir del día 13 de dicho mes.

sábado, 28 de julio de 2007

Vacaciones alternativas: alquile un faro

Alquiler de faros para las vacacionesPara los más indecisos e innovadores a la hora de escoger un lugar de vacaciones, Croacia ha presentado una nueva forma de hacer turismo: alquilar uno de los faros de las islas repartidas a lo largo de su costa. Por un módico precio -entre 550 y 800 euros, dependiendo de la temporada y el faro-, podrá disfrutar de una isla lejos del estrés urbano, con la única compañía extra del farero que se ocupa del mantenimiento del recinto.

Un deseo que muchos probablemente han sentido al menos una vez en sus vidas: estar solo o con sus seres más queridos en una isla, rodeado de un mar azul cristalino y de un completo silencio, con una playa individual, con el valor añadido de estar viviendo en uno de los faros que fueron construidos en el siglo XIX por el Imperio austro-húngaro, monumentos extraordinarios del patrimonio cultural e histórico.

Del total de 48 faros diseminados por la costa croata del mar Adriático, esta nueva y original oferta turística incluye por ahora 11 faros restaurados, con apartamentos que a los turistas proveen todo lo necesario (baño, cocina, televisión, pararrayos...), excepto la comida y el agua potable, que corren a cargo del cliente. Tanto en verano como en invierno -ya que hay faros con calefacción-, se podrá disfrutar de unas vacaciones de forma sencilla y ecológica. Además, para aquellos que no puedan dejar de controlar su trabajo en la distancia, los móviles de todos los operadores europeos tienen cobertura.


Fuente: ABC