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miércoles, 7 de abril de 2010

El Gobierno reforma la ley para instalar hoteles y bares en los faros

El Gobierno reforma la ley para instalar hoteles y bares en los faros
El proyecto elimina las restricciones con el fin de salvar del abandono 187 torres
RAFAEL MÉNDEZ - Carboneras - 06/04/2010



Mario Sanz Cruz es de los últimos de una estirpe. A sus 49 años, Mario está entre los últimos fareros de España, un cuerpo de funcionarios declarado "a extinguir" y del que no se convocan plazas desde 1993. Mario vive en el faro de Mesa Roldán, en el Cabo de Gata (Almería), un edificio de 1863. Y sabe que mucha gente pagaría por asomarse a su ventana. "Es una de las mejores vistas del Mediterráneo". Desde la torre, a 220 metros sobre el mar, el mar azul brillante por el sol de primavera contrasta con el paisaje del parque natural, habitualmente agreste y hoy verde por las lluvias.

Como él, unos 40 fareros -oficialmente técnicos de sistemas de ayuda a la navegación- resisten en una profesión que se apaga. Ahora ven con una mezcla de cautela y nostalgia la reforma legal que tramita el Congreso para facilitar la conversión de faros en hoteles, albergues y restaurantes para sufragar la conservación.
La reforma de la Ley de Puertos es de calado. Estibadores, navieras y autoridades portuarias están pendientes de que el Congreso comience a debatirla. El PSOE ha planteado una enmienda que flexibiliza la conversión de faros en instalaciones culturales, restaurantes y zonas comerciales. Esto era algo previsto en la ley de 2003 pero que ha tenido un éxito relativo. Menos del 25% de los 187 faros de España tienen algún uso público. La norma justificó que la entrada de negocios privados en el dominio público ayudará a "preservar el patrimonio arquitectónico que constituyen".

Con la reforma en tramitación, si el faro está pegado al mar, el Consejo de Ministros podrá "levantar la prohibición de instalaciones hoteleras, así como albergues u hospedajes que pudieran favorecer el desarrollo de actividades culturales". Si está más allá de los primeros 20 o 100 metros del mar (dependiendo de si el terreno era urbano o no en 1988, cuando entró en vigor la Ley de Costas) será el Ministerio de Fomento -no el Consejo de Ministros, como hasta ahora- el que autorice directamente la construcción de hoteles. Esto supone una gran "agilización del trámite", según explica el departamento de Señales Marítimas de Puertos del Estado, ya que hasta ahora la ley era "muy restrictiva". En los faros alejados de la primera línea se permitirán "obras que supongan incremento de volumen sobre la edificación ya existente".
Hasta ahora, el texto era tan restrictivo que sólo hay seis restaurantes en todos los faros y sólo 45 tienen algún uso. No existe ningún hotel autorizado. La norma establece cautelas como que los restaurantes no pueden "condicionar ni limitar" la luz del faro.
"No queremos liderar la conversión de faros en hoteles, pero si la iniciativa privada plantea buenos proyectos los veremos", explican fuentes de Puertos. En los noventa, ante el abandono de los faros al automatizarse, el Ejecutivo intentó bunkerizarlos, tapiar puertas y ventanas para conservarlos. Fue un fracaso. La corrosión marina no respeta nada.
Ahora, en línea con lo que hacen otros países, Puertos busca darles un uso y conseguir algo de dinero con el cobro de la concesión. "Nuestra idea es dar prioridad a los convenios con ayuntamientos o comunidades para hacer espacios culturales o centros de interpretación pero no todos los faros pueden ser salas de arte, ni todos hoteles", añade Puertos. Incluso se podría instalar una discoteca. "Cada autoridad portuaria decidirá, pero si se instala una discoteca el sentido común indica que no podrán poner luces que afecten a la luz del faro".
Con sus reducidas dimensiones, difícilmente podrán albergar grandes complejos hoteleros. Pero sí pequeños hoteles al estilo de casas rurales. Puertos advierte de que muchos están muy alejados de la civilización como para ser negocio todo el año.
Los fareros recelan. "Si es para una exposición, bien, porque es una pena verlos abandonados. Pero dejar los faros en manos privadas no me gustaría", resume Mario, que desde su faro ha recopilado en un libro la historia y las anécdotas de los faros de Andalucía. Como la del torrero segundo Antonio Fernández, que en la primavera de 1931 disparó tres veces, sin éxito, a su jefe, el torrero primero Simón Fuentes, que escapó corriendo a Carboneras. Tras el incidente, el torrero segundo escribió en el diario de servicio con toda frialdad: "Día brumoso. Sin novedad".
Mario llegó al oficio casi por casualidad. "Tenía un bar de copas en Madrid pero mi mujer decía que quería el mar. Vi un anuncio de la oposición a farero y pensé: como me salga bien vas a ver si tienes mar". Aprobó en 1991, en una de las últimas oposiciones, y desde entonces vive en Carboneras, desde donde cuida tres faros: Mesa Roldán, La Polacra y Garrucha. Cada uno tiene su cadencia para que los barcos los distingan. El de Mesa Roldán, con una lámpara de cinco centímetros, emite cuatro destellos cada 20 segundos, visibles a más de 23 millas náuticas (42 kilómetros). "Dicen que con el GPS los faros ya no son tan necesarios, pero los barcos contrastan su posición del GPS con la luz. Damos señales a los grandes barcos y también a las pateras, y esto funcionará aunque los americanos apaguen los satélites", defiende Mario.
La idea de Fomento era flexibilizar aún más la apertura de hoteles y bares en los faros, pero la dirección de Costas, de Medio Ambiente, se resistió, según fuentes del proceso. Costas intenta mantener el dominio público libre de las manos privadas. En septiembre de 2008, llevó al Constitucional la Ley de Puertos andaluza por permitir hoteles en puertos y en 2009 consiguió que el Supremo anulara un reglamento canario que facilitaba la construcción de hoteles en faros y puertos por el mismo motivo.
Los ecologistas ven un cambio del Ejecutivo. El secretario de WWF, Juan Carlos del Olmo, sostiene que la ley "perjudica gravemente al medio natural costero", supone un nuevo paso que "desnaturaliza y privatiza el litoral" y pide que se retire la conversión de faros en albergues porque "revela un desconocimiento del valor ambiental de estos enclaves". ERC ha pedido la retirada del artículo por suponer una forma "más laxa" de levantar hoteles en los faros.

jueves, 28 de mayo de 2009

Científicos medirán hoy el radio de la Tierra desde el faro de Fisterra y Orchilla

Se usarán dos puntos de referencia en la antigüedad, el fin de la tierra conocida y el Meridiano Cero del mundo antiguo.

El método utilizado será el que usó Eratóstenes en el siglo III a. C.

Un equipo de científicos del Museo de la Ciencia y el Cosmos, dependiente del Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife, realizará hoy miércoles a las 14.00 horas la medida del radio de la Tierra según el experimento de Eratóstenes, usando como referencia dos puntos históricos de la geografía española: el Faro de Fisterra, fin de la tierra conocida, y el Faro de Orchilla, en la isla de El Hierro, punto más occidental de España y Meridiano Cero del mundo antiguo.

Para ello, se trasladarán a la isla de El Hierro los técnicos del Museo Oswaldo González, Rubén Naveros y Cipriano Carrillo, encargados del proyecto que se realizará en colaboración con el Cabildo de El Hierro y la Casa de las Ciencias de A Coruña.

Este proyecto, titulado De Orchilla a Fisterra: Medida de la circunferencia de la Tierra según el Experimento de Eratóstenes, se encuadra dentro de las actividades del Año Internacional de la Astronomía y ha sido financiado en parte por la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT), del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Eratóstenes de Cirene (siglo III a.C.) fue el director del mayor centro cultural y científico del mundo, la Biblioteca de Alejandría (Egipto). El midió la sombra proyectada por una vara un día concreto desde dos ciudades distantes, Alejandría y Assuán.

La diferencia de longitud de ambas medidas le permitió calcular, con un sencillo cálculo trigonométrico, el perímetro de la circunferencia terrestre. Eratóstenes realizó, de esta manera, el primer cálculo del tamaño de nuestro planeta, estimando un perímetro de 39.375 kilómetros, con un error sobre el valor real de sólo un dos por ciento.

Para este experimento, que el Museo de la Ciencia y el Cosmos realoiza desde hace varios años, el centro ha puesto a disposición del profesorado y alumnos un material didáctico con la explicación y la realización de dicho experimento, el cual puede ser descargado online desde la página web de los Museos de Tenerife (http://www.museosdetenerife.org/).


Fuente: 20 Minutos

sábado, 3 de noviembre de 2007

Luces amigas en la costa vasca

Cabo Higuer. GuipúzcoaLos faros son hitos que trascienden más allá de su mera funcionalidad como señal luminosa. Ni el GPS ni el sistema de localización de barcos AIS han conseguido dejarlos fuera de servicio. Siguen amparando a navegantes con sus aparatos catadióptricos o acrílicos, y pervive en muchos de ellos, pese a la monitorización, el binomio fareros-faro. Mantienen su inagotable capacidad de sugerencias positivas.

Conocer en otoño el patrimonio farero que antaño marcaba rutas balleneras y bacaladeras le da la auténtica esencia a la costa vasca. Qué mejor paraje que estas ayudas a la navegación encaramadas a promontorios, ligando a la perfección sus 246 kilómetros de litoral salpicados de cabos bravíos, frecuentemente envuelta en brumas, con las luces salvadoras de la costa. Aun no siendo visitables, cualquiera puede acercarse a parajes en los que sólo a estas torres luminosas les está permitido romper la faz natural. "En octubre, la temperatura sigue moderada, pero ya vienen avisando los temporales de la mar con el noroeste buscando clientes para las peluquerías", vaticina Cristina García-Capelo, farera de Machichaco.

DE BUENA PLANTA Higer. (HONDARRIBIA, GUIPÚZCOA)
De Hondarribia (Fuenterrabía) arranca la carretera que rodea el macizo de Jaizkibel. La playa, el puerto con los barcos atracados en hileras, la bahía anchurosa que forma el río Bidasoa fronterizo con Francia: todo ello da una idea cabal de lo sugestivo del acceso. La característica más destacable del faro de Higer (1881) es su fácil visibilidad. Tan sólo hay que aparcar frente a su fachada para regalarse con su torre, de sección cuadrangular primero y octogonal después, que toma el aire de un alminar neoclásico. Mide 21 metros y es la que mayor altura alcanza entre los faros vascos. Como acusando la influencia francesa, el rojo Burdeos estiliza la linterna aeromarítima acristalada que servía de orientación a los aviones del cercano aeropuerto.

Una cuesta enlaza con el islote de Amuitz, donde a más de uno le ha sorprendido la pleamar, requiriendo los servicios de un helicóptero. A mano derecha, la cala de los Frailes, pedregosa y de connotaciones naturistas. El faro está en un culo de saco, por lo que será inevitable pasar por el colorista barrio de La Marina y el único recinto amurallado de Guipúzcoa, en el que se acaba de acondicionar el baluarte de la Reina.

EL FIORDO VASCO
La Plata(PASAJES, GUIPÚZCOA)


En Trintxerpe (Pasajes de San Pedro), subir por la Itxas Etxea (Casa del Mar) y torcer a la derecha. Y aparcar, puesto que cerca arranca el camino al faro de La Plata: 1,7 kilómetros llanos y plagados de vistas aéreas. La blanca mole farística de La Plata trasciende a castillo medieval y acusa el dominio de la moda romántica imperante en 1855, cuando se erigió. La estructura, de tres plantas, presenta almenas, por si sus dos torreones dotados con arpilleras no fueran suficientemente intimidantes. Donde debería estar situada la torre del homenaje sobresale la linterna, único elemento perceptible desde el mar.

El amante de la naturaleza puede admirar el acastillado faro entre acantilados vírgenes y jugosos, sin otra construcción a la vista. Por la zona transcurre el Camino de Santiago costero: algunos peregrinos acabarán semanas después en el faro de Finisterre.

Nadie debería irse sin tomar la barca a Pasajes de San Juan, con sus bellas casas comprimidas entre Jaizkibel y el mar. Allí nos esperan la casa de Victor Hugo y los carpinteros de ribera.

ISLA Y CABO Santa Clara e Igeldo
(SAN SEBASTIÁN, GUIPÚZCOA)


La isla de Santa Clara se yergue en el corazón de la bahía donostiarra. Desde el Aquárium podemos disfrutar de estupendas panorámicas de su faro, técnicamente baliza, dado que su alcance es inferior a 12 millas. De su imponente fábrica descolla la cúpula de cobre sin la pintura blanca habitual que evitaba la dilatación originada por el sol. Al atardecer se percibe desde el puerto el parpadeo desincronizado de las luces de Santa Clara e Igeldo.

Al faro de Igeldo (1855) puede accederse por una estrecha carretera que parte de Ondarreta y abraza literalmente el blanco edificio. Éste se observa a placer: le dan estética la linterna y sus ménsulas de apoyo en piedra, así como el infaltable cupulino sustentador de la veleta. La misma carretera muere en el parque de atracciones de Igeldo, desde donde se otea el faro a vista de pájaro.

En San Sebastián es buen momento para celebrar los 30 años del Peine del viento, de Chillida, a los pies del Igeldo. Por sintonía, cabe visitar también, en el Centro Internacional de Cultura Contemporánea, las pinturas de Julian Schnabel (hasta el 21 de octubre).

MONTAÑA DOMESTICADA. Getaria y Zumaia (Guipúzcoa)
El monte de San Antón de Getaria -su particular ratón- configura un gratificante pulmón verde. A pie se cubren 800 metros hasta el faro rodeados de un parque forestal dotado de una variada representación autóctona de robles, fresnos, arces..., y una mancha de repoblación de encinas y alcornoques. Así se alcanza la escalera que trepa hasta la vivienda farera construida sobre el mogote que forma la cabeza del ratón. Al lado de bancos y tamarindos, las areniscas han creado formas sugestivas.

A pie se sube después a Katxapo, donde se atalayaba el paso de las ballenas. Luego puede bajarse a la centenaria apisonadora, desde donde se accede a tres miradores sobre el pueblo.

Los pesqueros de Getaria, mejor a primera hora de la mañana, muestran con orgullo su audacia marinera; en la tienda Itxas Mendi se venden productos típicos.

En Zumaia nos saluda al llegar la playa de Santiago, y, erguido sobre la Atalaya Baja, el faro adquiere visos de ermita. Ya lo apuntaba Fernán Caballero: "Un faro es, después de una iglesia, el más santo de los monumentos. Ambos tienen el mismo fin: guiar, alumbrar, consolar y salvar".

Remata el torreón octogonal (1870) su óptica de horizonte u ocultaciones: la luz en este caso es continua y se apaga secuencialmente. El azul marino que emplean los barcos pesqueros.

GUIÑÁNDONOS EL OJO
Santa Catalina. (LEKEITIO, VIZCAYA)


Si hubiera que buscar un faro del Cantábrico para contemplar cómodamente y embelesados su parpadeo, ése sería el de Lekeitio. A 1,5 kilómetros del puerto lekeitarra nos esperan dos bancos frente a la proa terrestre del cabo de Santa Catalina. Se columbra la torre a la altura de la vista, el muro, la malla que rodea la linterna y el resto de defensas contra el vandalismo (secuelas de la progresiva automatización de los faros).

La edificación cuelga de un resalte del escarpe, a 46 metros de altura, dibujando su silueta en el aire de manera que la estructura hexagonal y la piedra gris parecen estar a merced de las olas. Aparte del mismo puerto, del retablo gótico hispano-flamenco, de la calle de Santo Domingo y la playa de Karraspio, cabe apuntar para el próximo día 13 la feria agrícola y ganadera en Markina-Xemein.

EL DOMO PRODIGIOSO
Machichaco (BERMEO, VIZCAYA)


De camino a Machichaco habrá que estar al tanto del Campeonato del Mundo de surf (www.billabongpro.com), que se celebra estos días, en Bakio o en Mundaka (donde mejores olas haya). En Bermeo se rememora este año el 60º aniversario de la batalla naval de Machichaco, y tendrá lugar una feria medieval los días 20 y 21.

No es difícil separar lo mítico, lo paisajístico y lo aéreo en uno de los faros de mayor alcance en la costa española, enmarcado en la reserva de la biosfera de Urdaibai. Además, el faro de Machichaco "se encuentra en un lugar privilegiado para censar el paso de alcatraces, pardelas, págalos y paíños en su migración posnupcial", apunta Ramón Elosegui, coordinador de SEO / BirdLife Donostia. "Los días 6 y 7 celebramos en casi todos los faros el Día Mundial de las Aves".

A tres kilómetros de Bermeo surge el desvío que baja a la torre de lo que fue el faro viejo (1852), con el radar para el estudio del oleaje y la sirena. Lo mejor viene al caminar hacia el oeste, cuando se disfruta de una postal fastuosa: el islote Aketxe y la península de San Juan de Gaztelugatxe.

Subiendo por la colina, entre tojos y brezos, la linterna, con su estructura de fundición, se ofrece como un banquete gratuito de la mirada. Lo catedralicio de la óptica se manifiesta en sus tres caras gigantescas de cristal de roca tallado capaces de proyectar un haz de rayos a 55 kilómetros de distancia.

La fachada principal conserva todo el primitivo sabor de la sillería, simulando un ministerio de faros. Para retratarla, hay que acercarse a pie por la carretera sin sobrepasar la barrera.

CAMINO AL FARO
Faro de Gorliz (GORLIZ, VIZCAYA)


Por el faro de Gorliz, o Villano, no se pasa: hay que ir. Para lo cual se hace imprescindible invertir una jornada senderista con ropa de abrigo. Desde la playa de Gorliz, la carretera peatonal asciende dos kilómetros hasta el faro de moderna factura, según proyecto de Mariano Navas, actual presidente del Organismo Público Puertos del Estado, y Enrique Martínez Tercero. La unidad del paisaje sólo se ve alterada por estos elementos adosados de 21 metros de hormigón, rematados por una linterna acristalada que alcanza 165 metros, lo que lo convierte en el faro más alto de la cornisa cantábrica.

La vista es subyugante: se recrea hacia el oeste con el cabo de Uztrikotzek; hacia el este, sobre la isla de Villano, y el monte Ermua, que nada tiene que ver con el guipuzcoano del foro, cuyo logotipo, dicho sea de paso, es un faro diseñado por Agustín Ibarrola. Todo el monte está horadado por una antigua batería de costa.

RELAX EN EL GRAN BILBAO La Galea
(GETXO, VIZCAYA)


El extremo oriental del abra de la ría bilbaína guarda el faro de La Galea sobre una plataforma acantilada de pliegues y mantos cuyos bienestar y panorámicas sorprenden por su proximidad a Bilbao. De ahí que lo mejor, primeramente, sea cansarse en la capital vizcaína, disfrutando en el Guggenheim de su décimo aniversario con la exposición Arte en América (a partir del día 11), o bien en la divertida Fiesta de los Txikiteros (día 11). O en la inauguración (día 19) de la intervención artística de Daniel Buren en el puente de la Salve.

Hay que aparcar junto al molino de Aixerrota, puesto que el delicioso paseo marítimo conduce al solar del primitivo faro, el fuerte de La Galea, donde los días 7, 12, 13 y 14 se desarrollarán visitas teatralizadas (reservas, 944 91 08 00).

La torre del faro (1950) se encuentra en una generosa parcela embellecida con setos arbóreos que tienen su prolongación en el club de golf, a través de una alfombra de hierba perfecta, milimétricamente cortada. Ni rastro del runrún del tráfico urbano. Entre paseantes y deportistas, y un mobiliario urbano que le confiere al campo el aspecto de un parque bien cuidado. Junto a la sirena se escuchan los silbidos que emite un medidor de magnitudes meteorológicas.

La mirada puede abarcar toda la entrada del abra y el continuo tránsito de embarcaciones. Sería una pena no continuar a pie media hora hasta la playa de Azkorri.

Fuente: El País

miércoles, 3 de octubre de 2007

Faros de Almería – Mucho más que señales marítimas

Faros de AlmeríaEl lunes día 8 de octubre a las 20,30 horas, en el varadrero del Puerto de Almería, se presenta el libro de Mario Sanz 'Faros de Almería - Mucho más que señales marítimas', editado por el Instituto de Estudios Almerienses y la Autoridad Portuaria.

INTRODUCCIÓN
En la provincia de Almería, desde que el 30 de marzo de 1863 se inauguraron sus dos primeros faros, ha habido doce faros en funcionamiento. Esos dos primeros fueron el faro de Villaricos y el de Cabo de Gata. El de Villaricos, se apagó y desmontó, desapareciendo sin dejar rastro, diecisiete años después de su inauguración. El de Cabo de Gata continúa prestando servicio sin grandes cambios en su estructura, señalizando fielmente su esquina del mapa de la península Ibérica.

El 31 de diciembre del mismo año se inauguraron los faros de Mesa Roldán, Roquetas y Sabinal. El de Roquetas se apagó en 1945 y desde entonces, su edificio permanece sin equipo de iluminación pero manteniéndose erguido y en su sitio. El faro del Sabinal se hundió por la regresión de la costa y en 1926 se inauguró el actual faro, más metido en tierra. El faro de Mesa Roldán permanece en servicio desde su inauguración sin grandes modificaciones estructurales, viendo pasar a los buques que se aproximan o salen del Estrecho, orgulloso de su altura.

En 1865 se inauguraba la primera señal para el puerto de Almería, que consistía en una columna con un fanal colgado en su parte alta. Hasta llegar al actual faro se pasó por un faro móvil y otra columna de celosía. El faro que podemos ver ahora data de 1925.

El aisladísimo faro de la isla de Alborán se inauguraba en 1876, permaneciendo en servicio desde entonces con pocos cambios en su estructura pero muchos avatares en su conservación.

En 1881 se inauguraba el faro de Garrucha, heredero directo del de Villaricos, del que tomó los equipos y hasta las piedras. Este faro permanece en su ubicación original pese a la presión urbanística que le ha dejado encajonado entre las casas del pueblo.

En 1886 se inauguraba el faro de Adra que, posteriormente, sería destruido por el mar y sustituido por uno más elevado en 1899. El segundo faro sería relevado por la torre actual, que data de 1985.

En 1976 se colocaba un nuevo faro sobre el histórico Castillo de San Telmo, tomando su nombre.
El 13 de julio de 1991 se inauguraba el original faro de Punta de Baños en Guardias Viejas.
El último inaugurado en la provincia de Almería es el que se construyó sobre la torre de los Lobos, que tomaría el nombre de faro de la Polacra, y empezó a funcionar el 9 de septiembre de 1991.

Estos faros, a lo largo de su historia, han tratado de guiar a los navegantes que faenan o pasan por las costas de esta provincia, constituyendo una línea de iluminación del litoral por la que se orientan los marinos de cualquier nacionalidad.

Cada edificio y cada torre son diferentes, con diferentes alturas según su situación respecto al mar y con características luminosas diferentes para poder ser identificados de noche. Mostrar estos edificios, estas torres diferentes que contienen la luz de cada faro, es uno de los motivos de este libro.

Detrás de cada uno de los faros de Almería han estado los torreros, sus familias, los ingenieros, ayudantes y demás trabajadores que los han construido y mantenido. Los peones, las mandaderas, los torreros en prácticas, etc. En fin, un enorme grupo de personas que ha dado su trabajo, su sudor y, a veces, su vida, porque la luz de los faros no se extinguiera nunca. Rescatar sus historias y entrever sus vidas, entregadas al servicio de la señalización marítima, es otro de los motivos de este trabajo.

Pero los trabajadores del ramo y los usuarios no son los únicos para los que los faros tienen importancia. Los faros, hitos en el paisaje, son parte del litoral, inspiración de artistas, admiración de vecinos y visitantes. Edificios antiguos o singulares que llaman a cercarse, a hacerse fotos con ellos, a reproducirlos en cuadros, en versos, en diseños, en postales. Todo lo que suponen los faros aparte de su función de señalización, es el tercer motivo de este trabajo.

El último motivo que me ha llevado a escribir sobre los faros de Almería es el convencimiento de que los faros deben subsistir, a pesar de las nuevas tecnologías y a pesar de la economía y la productividad, porque detrás de cada faro hay mucho más de lo que vemos a simple vista, que ya es bastante. Desde estas líneas abogo por la protección, restauración y mantenimiento de los faros para su función principal y para cualquier uso técnico, cultural o educativo que se les pueda añadir. También estoy convencido de que los faros son un rico patrimonio histórico que debe ser protegido.

LOS FAROS EN LA SOCIEDAD ALMERIENSE
Los faros están presentes desde siempre en la vida de los almerienses que navegan y en la de los que no salen a la mar. Son referencias en su paisaje y símbolos utilizados en literatura, arte, publicidad, etc.

Así vemos que los faros se utilizan como modelo para diseños de edificios, como artículos de regalo, como logotipo para empresas, como fondo para campañas publicitarias y un largo etcétera.

Más literario es utilizar su nombre para publicaciones periódicas, lo que se dio, a menudo, en Almería. En nuestra provincia, en el último tercio del siglo XIX, se publicaba un periódico llamado “El Faro de Vélez Rubio”. En 1922 se editaba en Almería, durante poco tiempo, otro llamado “El Faro”. El 9 de julio de 1925, se empezaba a publicar en la capital el periódico llamado “Luz de Faro”, y en 1928 se editaba otra publicación llamada “El Faro del Sur”.

En Almería, aparte de la contemplación directa de las señales en la costa, tuvimos la oportunidad de realizar un acercamiento al mundo de sus faros a través de la “Exposición de maquetas y fotografías de faros de la Costa de Almería y Granada”, celebrada del 9 al 24 de febrero de 1996, en el Patio de luces de la Diputación. En esta exposición se exhibieron las maquetas de todos los faros, buenas fotos de Felipe Ortiz y algunas ópticas y documentación histórica de las señales almerienses. Además los técnicos de señales marítimas nos turnamos para que siempre hubiera alguno de nosotros en la sala, lo que me sirvió para contactar con antiguos faristas y algunos aficionados al tema.

En fin, está claro que los faros forman parte de la vida de los almerienses y por ello, recogiendo una sugerencia de José Antonio Amate, presidente de la Autoridad Portuaria de Almería, me he atrevido a realizar este trabajo, esperando que ayude a estrechar los lazos entre Almería y sus faros.

EPÍLOGO
Como puede comprobarse en este trabajo, los torreros, técnicos, fareros o faristas de Almería, junto con sus familias, han padecido temporales, terremotos, guerras, escasez, hambre y todo tipo de penurias; pero también han disfrutado de amistades y amores, y de la vida en lugares casi inaccesibles pero inolvidables.

He tratado de reflejar, lo más directa y fielmente posible, la historia de cada faro y de sus habitantes, limitado por el espacio físico del libro, por la cantidad de documentación que no he sido capaz de encontrar, por la cantidad de personas a las que no he podido entrevistar y por mis limitaciones particulares. Por eso mismo sé que en cada faro de esta provincia siguen ocultas cientos de historias, de alegrías y desgracias. Cientos de relatos, poemas o guiones de películas que esperan ser sacados del olvido.

Los técnicos de señales marítimas somos cada vez menos y más mayores, pero seguimos cuidando los faros y demás señales, de esta provincia nuestra, como el primer día, y con tanta dedicación como el primer torrero de Cabo de Gata o Villaricos, salvando las diferencias técnicas y laborales.

Por suerte, la mayor parte de los faros de Almería siguen en pie, con pocas variaciones en su estructura básica, realizando su función de señalización marítima y esperando ser catalogados como patrimonio histórico para asegurar su protección en el futuro.

Los faros de Almería han tratado de guiar a los navegantes, constituyendo una línea de iluminación y señalización del litoral, que ha ido ampliándose a lo largo de la historia.
Cada edificio y cada torre son diferentes, con características luminosas particulares para ser identificados de noche. Mostrar estos edificios, estas torres singulares que contienen la luz de cada faro, es uno de los motivos de este libro.

Detrás de cada faro han estado los torreros, sus familias y muchas otras personas que los han construido y mantenido; personas que ha dado su trabajo y su vida para que la luz de los faros no se extinguiese nunca. Rescatar sus historias y entrever sus vidas es otro de los motivos de este trabajo.

Los faros son hitos en el paisaje, inspiración de artistas, admiración de vecinos y visitantes; edificios antiguos o singulares que llaman a acercarse, a fotografiarlos, a pintarlos, a dedicarles versos. Todo lo que suponen los faros aparte de su función de señalización, también es motivo de este trabajo.

Los faros de Almería deben subsistir, a pesar de las nuevas tecnologías, de la economía y la productividad, porque detrás de cada faro hay mucho más de lo que imaginamos.


Fuente: Teleprensa

sábado, 28 de julio de 2007

Vacaciones alternativas: alquile un faro

Alquiler de faros para las vacacionesPara los más indecisos e innovadores a la hora de escoger un lugar de vacaciones, Croacia ha presentado una nueva forma de hacer turismo: alquilar uno de los faros de las islas repartidas a lo largo de su costa. Por un módico precio -entre 550 y 800 euros, dependiendo de la temporada y el faro-, podrá disfrutar de una isla lejos del estrés urbano, con la única compañía extra del farero que se ocupa del mantenimiento del recinto.

Un deseo que muchos probablemente han sentido al menos una vez en sus vidas: estar solo o con sus seres más queridos en una isla, rodeado de un mar azul cristalino y de un completo silencio, con una playa individual, con el valor añadido de estar viviendo en uno de los faros que fueron construidos en el siglo XIX por el Imperio austro-húngaro, monumentos extraordinarios del patrimonio cultural e histórico.

Del total de 48 faros diseminados por la costa croata del mar Adriático, esta nueva y original oferta turística incluye por ahora 11 faros restaurados, con apartamentos que a los turistas proveen todo lo necesario (baño, cocina, televisión, pararrayos...), excepto la comida y el agua potable, que corren a cargo del cliente. Tanto en verano como en invierno -ya que hay faros con calefacción-, se podrá disfrutar de unas vacaciones de forma sencilla y ecológica. Además, para aquellos que no puedan dejar de controlar su trabajo en la distancia, los móviles de todos los operadores europeos tienen cobertura.


Fuente: ABC

miércoles, 6 de junio de 2007

La Gomera mejorará las señalizaciones

Faro de San Cristobal. La GomeraEl presidente del Cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo, anuncia mejoras en la señalización marítima de la Isla pues, según acordó el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, La Gomera, de la que forma parte el representante insular, acaba de salir a licitación el servicio de balizamiento y boyas del Puerto de San Sebastián, además de la inspección y mantenimiento de los faros de la Isla.

Curbelo informa de que se destina a este servicio un presupuesto de 238.000 euros, con los que se realizará un contrato por dos años, prorrogable hasta cuatro. Asegura que, sin lugar a dudas, la actuación supondrá una mejora en la señalización marítima de la Isla, y recuerda que ésta también se verá beneficiada con la construcción de dos nuevos faros, tal y como también ha aprobado la Autoridad Portuaria.

El máximo representante insular destaca que La Gomera contará con dos nuevos faros para facilitar la navegación, y explica que ya se han encargado la redacción de los proyectos correspondientes, a la que se destinan 29.000 euros; matiza que en esta cantidad se incluye también la elaboración de otro proyecto para la isla de El Hierro, y concreta que las nuevas dotaciones estarán ubicadas en las zonas de Punta del Becerro y Los Órganos.

Señala que a pesar de los nuevos sistemas de navegación por satélite GPS, los faros siguen siendo una referencia fundamental para la navegación y mantienen su vigencia igual que hace 2000 años.

Alude a la mejora sustancial que con el paso del tiempo ha experimentado la gestión y coordinación de las señales marítimas de los faros, que hoy se sirve de los sistemas informáticos, pues se hace a distancia desde un ordenador central, y destaca la innovación y los sistemas ecológicos que se emplearán en los faros que se van a construir.

Precisa que los nuevos faros de La Gomera aprovecharán la energía del sol a través de placas solares, diseñadas para optimizar su rendimiento y su funcionalidad.

El titular de la primera Institución gomera destaca que con las nuevas dotaciones cualquier buque que navegue desde el Atlántico hacia el Archipiélago o entre las Islas occidentales, tendrá siempre un punto luminoso como referencia que le facilitará la travesía.

Curbelo recuerda que en La Gomera funciona en la actualidad un único faro -el Faro de San Cristóbal-, que se localiza en el municipio de San Sebastián. Esta instalación empezó a construirse a comienzos de 1900 y fue terminada en 1903; se levanta sobre una vieja construcción de 6,5 metros y su torre mide 15 metros.

En Canarias hay un total de 26 faros, que se reparten a partes iguales entre las dos provincias del Archipiélago. La gestión, conservación y mantenimiento de estas referencias luminosas para la navegación corresponde a la Autoridad Portuaria de Tenerife y a su homónima de Las Palmas.


sábado, 31 de marzo de 2007

DE RUTA POR... CROACIA / Vida de farero

Faro de Sestrice. CroaciaLos faros son uno de los grandes tesoros de Croacia. Unos espaciosos edificios de piedra plantados en la soledad del mar más azul del mundo, instalados en paisajes de una belleza difícilmente imaginable y en un perfecto entorno ecológico. Los primeros de estos impresionantes castillos fueron edificados en tiempos del Imperio Austriaco, bajo el impulso del conservador ministro de Asuntos Exteriores de Austria, el conde Metternich. El primero de ellos, el del cabo Savudrija, fue construido en 1818 y durante los siguientes ochenta años se edificaron en las islas y los cabos otros 65 faros. Para mantener las señalizaciones luminosas, ubicadas en lugares aislados difícilmente accesibles, se necesitaban muchas personas, por lo que tenían que ser amplios. Los muros de piedra blanca, de más de un metro de grosor, debían garantizar la eternidad de estos castillos adriáticos.

En 1998 se inició un proyecto con el fin de restaurar y automatizar 48 faros. El alojamiento en los faros restaurados, representa en los últimos tres años una parte especialmente atractiva de la oferta turística croata. Los faros ofrecen alojamiento en apartamentos completamente amueblados, que gracias a su apariencia sencilla están en armonía con los muros de piedra que los protegen. Cada faro es un cuento y desde Istria hasta la Dalmacia meridional se encuentran torres en los promontorios e islas que guardan sus leyendas.

Se puede elegir entre faros próximos a los centros turísticos, que ofrecen unas vacaciones llenas de contenidos urbanos y atractivos culturales, o los que se encuentran en mar abierto, que representan un verdadero paraíso en miniatura, apartado del bullicio y del ruido cotidiano. En éstos se ofrece una rara oportunidad de gozar de la soledad de la isla, de una playa que exclusiva, rodeados por la vegetación mediterránea y por un mar limpio y rico en fauna.

Los interesados pueden decantarse, por ejemplo, por la quietud del faro Sv. Ivan na Pucini, construido en 1853, y situado en la isla más meridional del archipiélago formado por 13 islas frente a la ciudad istriana de Rovinj. Es una peña de piedra, de apenas 70 metros de largo, rodeada de mar poco profundo. El atractivo fondo marino y la riqueza de especies marinas hacen de ella un destino muy atractivo para todos los amantes de la soledad, del buceo y de la pesca.

La torre de Velirat fue construida en 1849 al noroeste del promontorio de la isla de Dugi Otok. Está rodeado por un denso bosque de pinos, bellas bahías y playas de grava, y es uno de los faros más bonitos del Adriático. A tres kilómetros se alzan los pueblos de Veli Rat, Verunic y Polje, así que gracias a la carretera que conecta el faro con estos pueblos, el huésped puede regularmente abastecerse de víveres. El de Sv. Petar fue construido en 1884 en la península del mismo nombre y está situado en la entrada al puerto de Makarska y en las proximidades de una de las playas más bonitas del Adriático. Makarska es uno de los destinos turísticos más conocidos del Adriático que, además de sus playas, ofrece la posibilidad de practicar deportes.

Fuerte demanda

Existen pocos faros y normalmente mucha demanda, todos los alquileres son semanales y es imprescindible reservar con mucho tiempo. El alojamiento en faros se puede organizar sólo de sábado a sábado durante la temporada alta. En los meses de junio y julio se puede reservar un fin de semana en algunos de ellos. En casi todos los faros hay un farero y normalmente es él quien se encarga del traslado de los inquilinos. No hay que olvidar llevar las provisiones, incluida el agua embotellada, pues en muchos de los islotes no hay agua potable.

Los servicios en los faros son un tanto escasos, pero esas carencias forman parte del atractivo. La cocina tiene un fregadero, una cocina con horno, nevera y otros utensilios. Los apartamentos no disponen de televisión vía satélite, cafetera, tumbonas o sombrillas, mientras que los dormitorios tienen camas con colchones, sábanas y mantas.

No está permitida la estancia de animales de compañía. Hay que llevar o, comprar antes de desplazarse al faro, los alimentos y productos de limpieza. En los faros hay depósitos de agua que se calientan a través de placas solares, por lo que es probable que el cliente tenga que ducharse con agua fría después de unos cuantos días nublados.

jueves, 29 de marzo de 2007

La luz de los faros de Bretaña

Faros de BretañaEntre las paredes de los faros que alumbran la trayectoria de los barcos conviven la historia, la tradición y la leyenda. Estas construcciones que consiguen recrear entornos únicos continúan siendo un reclamo importante de los turistas. Su belleza es protagonista para artistas y fotógrafos como Guillaume Plisson en su búsqueda por ilustrar los entornos más bellos del mundo.

En la costa francesa de Bretaña, donde los celtas se asentaron después de la llegada de los anglosajones a Inglaterra, aún hoy continúan activos más de 80 faros. La Historia y la tecnología de los faros ha evolucionado desde su nacimiento con los griegos y los fenicios, que utilizaban el fuego para alertar sobre los peligros de la costa. La innovación más notable es la que realizó el ingeniero Augustin Fresnel, con la utilización del sistema de lentes con niveles, que aún está vigente. Hoy continúan desarrollándose estudios para el aprovechamiento de energías renovables, eólicas y solares.

La construcción de estas edificaciones implican un alto riesgo y dificultad, ya que se encuentran en emplazamientos rocosos, que además están condicionados por los caprichos de la metereología y del mar.

Armen
El faro de Armen, que es uno de los más antiguos de la Bretaña, tardó en ser construido 14 años. Se encuentra en Raz de Sein sobre una roca que emerge sólo 1,50 metros con marea baja. Los problemas para su realización fueron tan graves que en 1873 los obreros sólo pudieron trabajar seis horas en todo el año. Circunstancia a la que ya estaban acostumbrados porque a lo largo de 1870 sólo acudieron a trabajar durante 6 horas.

Créac´h
Es el faro de la isla de Oussent. Cuenta con una de las señales más potentes del mundo, con un alcance de 120 kilómetros, lo que en ocasiones ha causado accidentes a las aves migratorias que se ven atraídas por su luz. Aunque comenzó a construirse en 1863, no se encendió hasta 1700. Es uno de los más visitados de la zona ya que aloja, en lo que antiguamente era la sala de máquinas, el Museo de los faros y las balizas.

Le four
En la costa irregular y angosta, resultado de la rocosidad del terreno de Argenton, se eleva esta fortificación. El faro Le Four está sustentado solamente sobre una roca frente a la costa, lo que consigue romper con la monotonía del mar

Trézien
Al oeste de Brest, encima de un monte y en mitad del campo está el faro de Trézien. Su ubicación, alejado de la costa y rodeado de trigales, le diferencian de los demás. Sus enormes dimensiones le permiten poder alumbrar y orientar a los barcos sin ningún problema.

Saint-matthieu
También cerca de Brest y junto a las ruinas de una antigua abadía benedictina del siglo XVI, se encuentra este faro de 37 metros de altura. Desde este emplazamiento se pueden contemplar las luces de otros 15 faros de Bretaña.

lunes, 26 de marzo de 2007

La declaración de los faros como bienes protegidos queda anulada

Faro Cavalleria. MenorcaEl juez suspende la vigencia del catálogo de las siete instalaciones existentes en la Isla, que fue aprobado por el pleno del Consell el mes de septiembre de 2005

La declaración de los faros como Bienes Catalogados ha quedado anulada. El titular de la Sala de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Palma suspendió, el pasado 11 de diciembre, la vigencia de la protección de las siete instalaciones existenctes en la Isla hasta que no se resuelva el contencioso presentado por Autoridad Portuaria.

El pleno del Consell aprobó, el 26 de septiembre de 2005 y de forma definitiva, la inclusión de los siete faros en el Catálogo de Patrimonio Histórico. La medida suponía la declaración de las instalaciones como Bienes Catalogados, una figura de protección intermedia entre el BIC (Bien de Interés Cultural) y los bienes catalogados a nivel municipal. El Consell quería asegurar con esta medida que cualquier proyecto de uso o de actividad en las instalaciones tenía que contar con el preceptivo informe de Patrimonio y respetar la configuración original de las instalaciones. La declaración iba más allá e incluso protegía los aparatos e instalaciones de funcionamiento existentes en el interior de los faros.

Tras la aprobación del catálogo, Autoridad Portuaria presentó un contencioso contra el acuerdo del Consell al considerar una intromisión de comptenecias de la institución insular. La Sala de lo Contencioso-Administrativo aceptó la denuncia. La Conselleria insular de Cultura presentó alegaciones, que fueron desestimadas por el juez al considerar que la administración competente en la gestión de los faros es Autoridad Portuaria y el juez decretó la suspensión del catálogo. En estos momentos, la protección aprobada por el Consell sigue sin vigencia desde diciembre.

Autoridad Portuaria esgrime que los faros forman parte de su patrimonio y que como administración responsable vela para su conservación. El organismo, que ha descartado redactar un plan de usos para los faros de Balears, ha optado por acordar los usos en función de cada faro. La entidad informa que ha llegado a acuerdos puntuales con empresas privadas (ejemplo, el restaurante en el faro del Cap de Formentor) o instituciones públicas (ejemplo, el faro de Cap de Ses Salines como centro de investigación del IMEDEA o el centro de información turística en el faro de La Mola en Formentera).

Fuente: menorca.info

El mar también tiene luces

Faro de GetariaEl mar está lleno de misterios, de leyendas y, en definitiva, de poesía. Hoy en día todavía guarda muchos secretos, pero el ser humano, para poder orientarse en él, lo ha ido llenando de señales: los faros.

Los navegantes se basaban en el reconocimiento de elementos de la naturaleza, como las estrellas o el paisaje, para no perderse entre las olas. El tráfico marítimo aumentó considerablemente al establecer rutas fijas de comercio, por lo que las marcas resultaron insuficientes.

Al principio hacían hogueras para que los marineros las pudieran ver. Se construyeron estructuras que sostenían el fuego y lo protegían del viento y la lluvia. Rodearon el fuego de espejos y materiales que amplificaban la luz y mejoraban la visibilidad de la llama. Hasta llegar a los actuales sistemas. Con la tecnificación, la señalización marítima se vio necesitada de alguien que se encargara del mantenimiento y puesta a punto de los instrumentos.

La función de los faros es la de guiar a los navegantes, por lo que su luz tiene que llegar lo más lejos posible. Pero la tecnología no es suficiente para ello, porque la curvatura de la tierra limita el alcance de las bombillas. La niebla también obstaculiza la visibilidad. Hay días en los que ni siquiera se ven los faros: para eso están los GPS y los radares.

Las señales visuales nocturnas transmiten su mensaje a través de su luz y del ritmo de ésta. No son los únicos focos que se pueden ver desde el mar, ya que en zonas como La Concha donostiarra o en la entrada al puerto de Pasaia hay bombillas rojas y verdes estratégicamente situadas. "Son enfilaciones que sirven para orientar al marinero en su acceso al puerto. Las luces forman una línea vertical que indica la línea franca de entrada", explica Juan Luis Gómez, profesor de Comunicaciones, Navegación y Radar de la Escuela Náutica de Pasaia.

Los faros son un elemento más de seguridad y orientación para los marineros. "Todo profesional que sale al mar tiene que ir con su Carta de Navegación actualizada. En ella se especifica qué señal emite cada faro. Y todo el que se acerca al faro sabe exactamente cuál es el que está viendo", añade el profesor. De ese modo, no existe en toda la cornisa cantábrica otro faro que emita la misma señal. "Si no tienes puertos relevantes no hace falta ningún faro, porque sólo estás de paso. Eso explica que no haya señales luminosas en algunas zonas de la costa", declara Gómez.

SIETE FAROS

La única forma de ver tierra

El territorio guipuzcoano se ve desde el mar gracias a sus siete faros. El de la isla Santa Clara, en Donostia, y el de Senekozuloa, en Pasaia, son automáticos, y no vive nadie en su interior. Los demás están habitados por sus correspondientes técnicos.

En Hondarribia el faro situado en una torre cuadrangular de piedra está en el extremo del cabo del que toma su nombre, a tres kilómetros del municipio. El primitivo faro se encendió por primera vez en 1855, pero fue destrozado durante la guerra carlista por las tropas que asediaban Irun. El actual empezó a funcionar en 1881 y hoy en día está rodeado de bares, de restaurantes y de un camping.

Pasaia tiene dos faros. La Plata está en un castillo situado en la ladera del monte en el que vive el farero. Indica la peligrosa entrada al puerto desde 1855. En cuanto a Senokozuloa, es direccional y automático.

La torre redonda blanca que acoge el faro de Santa Clara se sitúa en la isla donostiarra del mismo nombre. Se trata de una instalación automática que funciona desde 1864. El primer faro construido en 1778 en el monte Igeldo fue destruido y en 1865 se sustituyó por el actual. La luminaria se sitúa encima de una torre cilíndrica blanca, sobre un edificio de dos plantas.

El famoso ratón de Getaria, como popularmente se conoce a la península de San Antón, se confundiría con los montes del fondo si no tuviera el faro que se encendió por primera vez en 1863. La zona ha sido convertida en una área de recreo por la que pasean numerosos vecinos de la localidad.

El faro de Zumaia se construyó en la punta de la atalaya de San Telmo en 1870 para señalar la peligrosa entrada al puerto. Era, en sus orígenes, un faro de quinto orden situado en la margen occidental de la ría y en la boca de entrada a la misma. Su torre tiene forma octogonal y está rematada con una cúpula gris.

CINCO FAREROS

Más que un oficio


Los siete faros guipuzcoanos están atendidos por cinco técnicos mecánicos de señales marítimas reacios a hablar con la prensa. En la profesión de los fareros se ha dado mucha importancia a la capacidad manual, ya que son ellos los que tienen que resolver los problemas que se presentan en la instalación. También hay que tener en cuenta las condiciones personales, ya que vivir en un faro puede suponer un obstáculo para desempeñar actividades tan comunes para algunos como comprar el pan o el periódico.

Dentro de poco las tradicionales funciones del farero las desempeñará el personal de las autoridades portuarias ya que la profesión se declaro a extinguir. Para ingresar en el cuerpo de torreros se convocaban exámenes en los que se exigía "poseer algún oficio, como cerrajero, ajustador mecánico, montador electricista u otros análogos, que pudieran ser demostrados de un modo práctico", así como "haber practicado durante tres meses en señales marítimas y en determinadas condiciones".

Entre las obligaciones de los técnicos, la principal es la de prestar servicio a las señales marítimas, sean cuales sean su clase y naturaleza: vigilar el alumbrado durante la noche, cuidar de la limpieza de los aparatos ópticos y acústicos de las máquinas, así como de los edificios o huertas.