miércoles, 7 de abril de 2010

El Gobierno reforma la ley para instalar hoteles y bares en los faros

El Gobierno reforma la ley para instalar hoteles y bares en los faros
El proyecto elimina las restricciones con el fin de salvar del abandono 187 torres
RAFAEL MÉNDEZ - Carboneras - 06/04/2010



Mario Sanz Cruz es de los últimos de una estirpe. A sus 49 años, Mario está entre los últimos fareros de España, un cuerpo de funcionarios declarado "a extinguir" y del que no se convocan plazas desde 1993. Mario vive en el faro de Mesa Roldán, en el Cabo de Gata (Almería), un edificio de 1863. Y sabe que mucha gente pagaría por asomarse a su ventana. "Es una de las mejores vistas del Mediterráneo". Desde la torre, a 220 metros sobre el mar, el mar azul brillante por el sol de primavera contrasta con el paisaje del parque natural, habitualmente agreste y hoy verde por las lluvias.

Como él, unos 40 fareros -oficialmente técnicos de sistemas de ayuda a la navegación- resisten en una profesión que se apaga. Ahora ven con una mezcla de cautela y nostalgia la reforma legal que tramita el Congreso para facilitar la conversión de faros en hoteles, albergues y restaurantes para sufragar la conservación.
La reforma de la Ley de Puertos es de calado. Estibadores, navieras y autoridades portuarias están pendientes de que el Congreso comience a debatirla. El PSOE ha planteado una enmienda que flexibiliza la conversión de faros en instalaciones culturales, restaurantes y zonas comerciales. Esto era algo previsto en la ley de 2003 pero que ha tenido un éxito relativo. Menos del 25% de los 187 faros de España tienen algún uso público. La norma justificó que la entrada de negocios privados en el dominio público ayudará a "preservar el patrimonio arquitectónico que constituyen".

Con la reforma en tramitación, si el faro está pegado al mar, el Consejo de Ministros podrá "levantar la prohibición de instalaciones hoteleras, así como albergues u hospedajes que pudieran favorecer el desarrollo de actividades culturales". Si está más allá de los primeros 20 o 100 metros del mar (dependiendo de si el terreno era urbano o no en 1988, cuando entró en vigor la Ley de Costas) será el Ministerio de Fomento -no el Consejo de Ministros, como hasta ahora- el que autorice directamente la construcción de hoteles. Esto supone una gran "agilización del trámite", según explica el departamento de Señales Marítimas de Puertos del Estado, ya que hasta ahora la ley era "muy restrictiva". En los faros alejados de la primera línea se permitirán "obras que supongan incremento de volumen sobre la edificación ya existente".
Hasta ahora, el texto era tan restrictivo que sólo hay seis restaurantes en todos los faros y sólo 45 tienen algún uso. No existe ningún hotel autorizado. La norma establece cautelas como que los restaurantes no pueden "condicionar ni limitar" la luz del faro.
"No queremos liderar la conversión de faros en hoteles, pero si la iniciativa privada plantea buenos proyectos los veremos", explican fuentes de Puertos. En los noventa, ante el abandono de los faros al automatizarse, el Ejecutivo intentó bunkerizarlos, tapiar puertas y ventanas para conservarlos. Fue un fracaso. La corrosión marina no respeta nada.
Ahora, en línea con lo que hacen otros países, Puertos busca darles un uso y conseguir algo de dinero con el cobro de la concesión. "Nuestra idea es dar prioridad a los convenios con ayuntamientos o comunidades para hacer espacios culturales o centros de interpretación pero no todos los faros pueden ser salas de arte, ni todos hoteles", añade Puertos. Incluso se podría instalar una discoteca. "Cada autoridad portuaria decidirá, pero si se instala una discoteca el sentido común indica que no podrán poner luces que afecten a la luz del faro".
Con sus reducidas dimensiones, difícilmente podrán albergar grandes complejos hoteleros. Pero sí pequeños hoteles al estilo de casas rurales. Puertos advierte de que muchos están muy alejados de la civilización como para ser negocio todo el año.
Los fareros recelan. "Si es para una exposición, bien, porque es una pena verlos abandonados. Pero dejar los faros en manos privadas no me gustaría", resume Mario, que desde su faro ha recopilado en un libro la historia y las anécdotas de los faros de Andalucía. Como la del torrero segundo Antonio Fernández, que en la primavera de 1931 disparó tres veces, sin éxito, a su jefe, el torrero primero Simón Fuentes, que escapó corriendo a Carboneras. Tras el incidente, el torrero segundo escribió en el diario de servicio con toda frialdad: "Día brumoso. Sin novedad".
Mario llegó al oficio casi por casualidad. "Tenía un bar de copas en Madrid pero mi mujer decía que quería el mar. Vi un anuncio de la oposición a farero y pensé: como me salga bien vas a ver si tienes mar". Aprobó en 1991, en una de las últimas oposiciones, y desde entonces vive en Carboneras, desde donde cuida tres faros: Mesa Roldán, La Polacra y Garrucha. Cada uno tiene su cadencia para que los barcos los distingan. El de Mesa Roldán, con una lámpara de cinco centímetros, emite cuatro destellos cada 20 segundos, visibles a más de 23 millas náuticas (42 kilómetros). "Dicen que con el GPS los faros ya no son tan necesarios, pero los barcos contrastan su posición del GPS con la luz. Damos señales a los grandes barcos y también a las pateras, y esto funcionará aunque los americanos apaguen los satélites", defiende Mario.
La idea de Fomento era flexibilizar aún más la apertura de hoteles y bares en los faros, pero la dirección de Costas, de Medio Ambiente, se resistió, según fuentes del proceso. Costas intenta mantener el dominio público libre de las manos privadas. En septiembre de 2008, llevó al Constitucional la Ley de Puertos andaluza por permitir hoteles en puertos y en 2009 consiguió que el Supremo anulara un reglamento canario que facilitaba la construcción de hoteles en faros y puertos por el mismo motivo.
Los ecologistas ven un cambio del Ejecutivo. El secretario de WWF, Juan Carlos del Olmo, sostiene que la ley "perjudica gravemente al medio natural costero", supone un nuevo paso que "desnaturaliza y privatiza el litoral" y pide que se retire la conversión de faros en albergues porque "revela un desconocimiento del valor ambiental de estos enclaves". ERC ha pedido la retirada del artículo por suponer una forma "más laxa" de levantar hoteles en los faros.

jueves, 28 de mayo de 2009

Científicos medirán hoy el radio de la Tierra desde el faro de Fisterra y Orchilla

Se usarán dos puntos de referencia en la antigüedad, el fin de la tierra conocida y el Meridiano Cero del mundo antiguo.

El método utilizado será el que usó Eratóstenes en el siglo III a. C.

Un equipo de científicos del Museo de la Ciencia y el Cosmos, dependiente del Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife, realizará hoy miércoles a las 14.00 horas la medida del radio de la Tierra según el experimento de Eratóstenes, usando como referencia dos puntos históricos de la geografía española: el Faro de Fisterra, fin de la tierra conocida, y el Faro de Orchilla, en la isla de El Hierro, punto más occidental de España y Meridiano Cero del mundo antiguo.

Para ello, se trasladarán a la isla de El Hierro los técnicos del Museo Oswaldo González, Rubén Naveros y Cipriano Carrillo, encargados del proyecto que se realizará en colaboración con el Cabildo de El Hierro y la Casa de las Ciencias de A Coruña.

Este proyecto, titulado De Orchilla a Fisterra: Medida de la circunferencia de la Tierra según el Experimento de Eratóstenes, se encuadra dentro de las actividades del Año Internacional de la Astronomía y ha sido financiado en parte por la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT), del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Eratóstenes de Cirene (siglo III a.C.) fue el director del mayor centro cultural y científico del mundo, la Biblioteca de Alejandría (Egipto). El midió la sombra proyectada por una vara un día concreto desde dos ciudades distantes, Alejandría y Assuán.

La diferencia de longitud de ambas medidas le permitió calcular, con un sencillo cálculo trigonométrico, el perímetro de la circunferencia terrestre. Eratóstenes realizó, de esta manera, el primer cálculo del tamaño de nuestro planeta, estimando un perímetro de 39.375 kilómetros, con un error sobre el valor real de sólo un dos por ciento.

Para este experimento, que el Museo de la Ciencia y el Cosmos realoiza desde hace varios años, el centro ha puesto a disposición del profesorado y alumnos un material didáctico con la explicación y la realización de dicho experimento, el cual puede ser descargado online desde la página web de los Museos de Tenerife (http://www.museosdetenerife.org/).


Fuente: 20 Minutos

viernes, 1 de febrero de 2008

Las luces se acuerdan de la Torre de Hércules

Un total de 144 faros de 28 autoridades marítimas de toda España han emitido su señal luminosa y acústica hoy entre las 12.00 y las 12.30 horas, en señal de apoyo a la Torre de Hércules como candidata a formar parte de la lista de la UNESCO de monumentos Patrimonio de la Humanidad.

El alcalde de La Coruña, Javier Losada, ha agradecido a los faros su "entusiasmo y su respaldo" a esta iniciativa del Ayuntamiento y ha anunciado que enviará al presidente de Puertos del Estado una invitación formal para que A Coruña sea la sede de una próxima reunión de la Comisión de Faros.

A la iniciativa se han sumado 28 autoridades portuarias de toda España, con un total de 144 faros de todo el territorio. Entre faros, balizas y sistemas sonoros un total de 197 ayudas a la navegación funcionaron hoy en apoyo de la Torre. A la iniciativa se han sumado faros de Cataluña, País Vasco, Asturias, Cantabria, Baleares, Canarias, Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana, Ceuta y Melilla. En Galicia han participado faros que dependen de las autoriades portuarias de Vigo, Ferrol, Marín-Pontevedra, Vilagarcía y A Coruña.

2.000 años guiando barcos

El Ayuntamiento de La Coruña ha informado de que este acto tiene la intención de servir "de banderazo de salida" a la carrera del monumento herculino hacia su designación final y, por otro, hacer aún más visible una de las características fundamentales de esta faro. Así, se quiere resaltar "su funcionamiento desde la época romana hasta nuestros días como guía y ayuda de los barcos, y hacerlo a través del apoyo del resto de los sistemas de ayudas a la navegación del país".
Esta iniciativa de los faros españoles se suma al respaldo que otorgaron a la candidatura de la Torre de Hércules otros faros de todo el mundo agrupados en la asociación internacional IALA, que emitió un comunicado expreso de apoyo a la candidatura del faro romano de A Coruña en enero pasado.


Fuente: El País

miércoles, 2 de enero de 2008

Faros para navegar... y visitar

El Faro del Pescador se encuentra listo para su apertura al público, una vez concluída la obra de rehabilitación La iniciativa europea 'At Ligth' pretende establecer una red de faros visitables, desde Escocia a España.

El proyecto europeo de recuperación y uso público de los faros atlánticos comienza a dar sus primeros 'destellos'. La idea de establecer un itinerario turístico mediante el procedimiento de encadenar una serie de faros en una red transnacional no es todavía una realidad, pero lo será en un cierto espacio de tiempo, teniendo en cuenta lo avanzadas que se encuentran las obras de rehabilitación del Faro del Pescador, en Santoña.

En Cantabria, dos faros -La Silla (San Vicente de la Barquera) y El Pescador (Santoña)- forman parte del programa europeo 'At Light' (Atlantic Lighthouses), diseñado con el fin de encontrar utilidades alternativas para los faros y convertirlos en recursos de atracción turística. No obstante, otras dos instalaciones de las mismas características, como el Castillo-Faro de Castro Urdiales y el Faro de Cabo Menor (Santander), también han apostado por compartir su actividad tradicional con el uso público.

Los faros de Santoña y San Vicente se han integrado en el programa europeo por iniciativa del Club de Municipios de Excelencia Turística. Por su parte, tanto la rehabilitación del faro castreño como la apertura al público de la vivienda del torrero de Cabo Mayor se ha producido al margen de esta iniciativa 'bendecida' por la Unión Europea, aunque con fines básicamente similares.

Y es que la idea de que los faros puedan utilizarse como foco de atracción turística o actividad cultural, y no sólo como elementos vinculados a la navegación marítima, ha sido explorada ya, con éxito, en otros países de Europa. Quizá el ejemplo más característico sea el de la Bretaña francesa, donde faros como 'Point du Raaz' o 'Cap Frehel' reciben cada año la visita de miles de turistas.

Aunque sin tantas pretensiones, lo cierto es que para el litoral cantábrico el ejemplo bretón puede que sea el modelo a imitar, hablando de faros.

La obra, terminada

En Cantabria, el primer paso lo ha dado el Faro del Pescador, cuyas instalaciones se encuentran prácticamente listas para su apertura al público, tan pronto como concluyan los últimos flecos del proyecto de rehabilitación y transformación del inmueble.

Se han invertido 226.000 euros en la ejecución de estos trabajos y la apertura del edificio principal se producirá para la próxima primavera.

Los orígenes de esta actuación tuvieron lugar hace cinco años, antes incluso de que Santoña fuera admitida en el seno del Club de Municipios. Por entonces, sólo Laredo y San Vicente de la Barquera formaban parte de este colectivo, pero como quiera que Laredo no disponía de faro, se ofreció la posibilidad de que el programa incorporara al más próximo a la villa pejina, en este caso uno de los dos existentes en Santoña.

Finalmente, 'At Light' se configuró con faros de Irlanda, Escocia, Inglaterra, Gales, Francia, y España. Se realizó un estudio técnico, se elaboró una memoria de contenidos y se editó un libro con imágenes de todos ellos.

También se planteó, como proyecto para el futuro, la posibilidad de establecer una promoción conjunta a escala europea y, en su caso, una comercialización colectiva de aquellos que destinaran sus instalaciones al uso de albergue o alojamiento rural.

Tres fases

Esos fueron los primeros pasos. Después se acometió la rehabilitación, para lo cual fue preciso gestionar la cesión de uso por parte de la Autoridad Portuaria de Santander, titular de todos los faros existentes en la región.

Por su parte, la obra se ha acometido en tres fases, aunque la más importante y vistosa es esta última cuya conclusión se encuentra tan próxima.

La primera actuación fue el arreglo de la carretera que, partiendo desde la Playa de Berria, conduce hasta la Batería del Águila y la Punta del Pescador. Es una carretera muy estrecha, rodeada de encinas, cuyo tráfico rodado se encuentra restringido. El arreglo corrió a cargo de la Autoridad Portuaria de Santander, por importe de 82.000 euros.

La segunda fase fue menos llamativa y consistió en el soterramiento de dos torretas de suministro eléctrico.

Por último, hace dos años se acometió la rehabilitación en sí, con un presupuesto de 226.000 euros procedentes de los fondos asignados al Plan de Excelencia Turística. Gracias a esta actuación, tanto el interior del inmueble como el entorno han sido completamente remozados. El edificio ha quedado dividido en dos partes, de manera que la torre y la linterna sean de uso exclusivo de la Autoridad Portuaria, y la vivienda del torrero sea la parte que se destine al uso público.

Por su parte, el exterior de la instalación ha ganado en espacio y en belleza. Se han acondicionado balconcillos sobre el terreno y un mirador de cristal que sobresale desde la plataforma y facilita la visión de la panorámica prácticamente sobre el mar.

Sólo queda por definir el uso inmediato que se le va a dar a la instalación. Inicialmente se pensó en acondicionar un albergue, para integrarlo en la red transnacional. Sin embargo, y en la medida en que el acondicionamiento del resto de los faros se encuentra más retrasada, finalmente se ha optado por «crear un espacio expositivo», según explican Jesús Valle, concejal de Turismo del Ayuntamiento de Santoña, y Joaquín Bonet, responsable del área de Medio Ambiente.

Los contenidos de esta exposición «estarán relacionados con el mar» y habrá «proyecciones audiovisuales, en las que se muestren las distintas posibilidades turísticas y medioambientales que ofrece el Monte de Santoña».

Apertura inminente

El Faro del Pescador abrirá al público a partir de Semana Santa, con vistas a la temporada de verano. También habrá visitas guiadas con escolares, pues es el propósito «que los santoñeses conozcan este faro», según explican.

En todo caso, lo más importante es que, siglo y medio después de su puesta en funcionamiento -encendió su linterna por vez primera en el año 1864-, una de las más hermosas construcciones del litoral de Cantabria podrá ser disfrutada por todos, y no sólo por los pescadores y las gentes del mar a quienes, pese a todo, seguirá prestando su impagable servicio como guía y orientación permanente durante sus singladuras nocturnas.


sábado, 3 de noviembre de 2007

Luces amigas en la costa vasca

Cabo Higuer. GuipúzcoaLos faros son hitos que trascienden más allá de su mera funcionalidad como señal luminosa. Ni el GPS ni el sistema de localización de barcos AIS han conseguido dejarlos fuera de servicio. Siguen amparando a navegantes con sus aparatos catadióptricos o acrílicos, y pervive en muchos de ellos, pese a la monitorización, el binomio fareros-faro. Mantienen su inagotable capacidad de sugerencias positivas.

Conocer en otoño el patrimonio farero que antaño marcaba rutas balleneras y bacaladeras le da la auténtica esencia a la costa vasca. Qué mejor paraje que estas ayudas a la navegación encaramadas a promontorios, ligando a la perfección sus 246 kilómetros de litoral salpicados de cabos bravíos, frecuentemente envuelta en brumas, con las luces salvadoras de la costa. Aun no siendo visitables, cualquiera puede acercarse a parajes en los que sólo a estas torres luminosas les está permitido romper la faz natural. "En octubre, la temperatura sigue moderada, pero ya vienen avisando los temporales de la mar con el noroeste buscando clientes para las peluquerías", vaticina Cristina García-Capelo, farera de Machichaco.

DE BUENA PLANTA Higer. (HONDARRIBIA, GUIPÚZCOA)
De Hondarribia (Fuenterrabía) arranca la carretera que rodea el macizo de Jaizkibel. La playa, el puerto con los barcos atracados en hileras, la bahía anchurosa que forma el río Bidasoa fronterizo con Francia: todo ello da una idea cabal de lo sugestivo del acceso. La característica más destacable del faro de Higer (1881) es su fácil visibilidad. Tan sólo hay que aparcar frente a su fachada para regalarse con su torre, de sección cuadrangular primero y octogonal después, que toma el aire de un alminar neoclásico. Mide 21 metros y es la que mayor altura alcanza entre los faros vascos. Como acusando la influencia francesa, el rojo Burdeos estiliza la linterna aeromarítima acristalada que servía de orientación a los aviones del cercano aeropuerto.

Una cuesta enlaza con el islote de Amuitz, donde a más de uno le ha sorprendido la pleamar, requiriendo los servicios de un helicóptero. A mano derecha, la cala de los Frailes, pedregosa y de connotaciones naturistas. El faro está en un culo de saco, por lo que será inevitable pasar por el colorista barrio de La Marina y el único recinto amurallado de Guipúzcoa, en el que se acaba de acondicionar el baluarte de la Reina.

EL FIORDO VASCO
La Plata(PASAJES, GUIPÚZCOA)


En Trintxerpe (Pasajes de San Pedro), subir por la Itxas Etxea (Casa del Mar) y torcer a la derecha. Y aparcar, puesto que cerca arranca el camino al faro de La Plata: 1,7 kilómetros llanos y plagados de vistas aéreas. La blanca mole farística de La Plata trasciende a castillo medieval y acusa el dominio de la moda romántica imperante en 1855, cuando se erigió. La estructura, de tres plantas, presenta almenas, por si sus dos torreones dotados con arpilleras no fueran suficientemente intimidantes. Donde debería estar situada la torre del homenaje sobresale la linterna, único elemento perceptible desde el mar.

El amante de la naturaleza puede admirar el acastillado faro entre acantilados vírgenes y jugosos, sin otra construcción a la vista. Por la zona transcurre el Camino de Santiago costero: algunos peregrinos acabarán semanas después en el faro de Finisterre.

Nadie debería irse sin tomar la barca a Pasajes de San Juan, con sus bellas casas comprimidas entre Jaizkibel y el mar. Allí nos esperan la casa de Victor Hugo y los carpinteros de ribera.

ISLA Y CABO Santa Clara e Igeldo
(SAN SEBASTIÁN, GUIPÚZCOA)


La isla de Santa Clara se yergue en el corazón de la bahía donostiarra. Desde el Aquárium podemos disfrutar de estupendas panorámicas de su faro, técnicamente baliza, dado que su alcance es inferior a 12 millas. De su imponente fábrica descolla la cúpula de cobre sin la pintura blanca habitual que evitaba la dilatación originada por el sol. Al atardecer se percibe desde el puerto el parpadeo desincronizado de las luces de Santa Clara e Igeldo.

Al faro de Igeldo (1855) puede accederse por una estrecha carretera que parte de Ondarreta y abraza literalmente el blanco edificio. Éste se observa a placer: le dan estética la linterna y sus ménsulas de apoyo en piedra, así como el infaltable cupulino sustentador de la veleta. La misma carretera muere en el parque de atracciones de Igeldo, desde donde se otea el faro a vista de pájaro.

En San Sebastián es buen momento para celebrar los 30 años del Peine del viento, de Chillida, a los pies del Igeldo. Por sintonía, cabe visitar también, en el Centro Internacional de Cultura Contemporánea, las pinturas de Julian Schnabel (hasta el 21 de octubre).

MONTAÑA DOMESTICADA. Getaria y Zumaia (Guipúzcoa)
El monte de San Antón de Getaria -su particular ratón- configura un gratificante pulmón verde. A pie se cubren 800 metros hasta el faro rodeados de un parque forestal dotado de una variada representación autóctona de robles, fresnos, arces..., y una mancha de repoblación de encinas y alcornoques. Así se alcanza la escalera que trepa hasta la vivienda farera construida sobre el mogote que forma la cabeza del ratón. Al lado de bancos y tamarindos, las areniscas han creado formas sugestivas.

A pie se sube después a Katxapo, donde se atalayaba el paso de las ballenas. Luego puede bajarse a la centenaria apisonadora, desde donde se accede a tres miradores sobre el pueblo.

Los pesqueros de Getaria, mejor a primera hora de la mañana, muestran con orgullo su audacia marinera; en la tienda Itxas Mendi se venden productos típicos.

En Zumaia nos saluda al llegar la playa de Santiago, y, erguido sobre la Atalaya Baja, el faro adquiere visos de ermita. Ya lo apuntaba Fernán Caballero: "Un faro es, después de una iglesia, el más santo de los monumentos. Ambos tienen el mismo fin: guiar, alumbrar, consolar y salvar".

Remata el torreón octogonal (1870) su óptica de horizonte u ocultaciones: la luz en este caso es continua y se apaga secuencialmente. El azul marino que emplean los barcos pesqueros.

GUIÑÁNDONOS EL OJO
Santa Catalina. (LEKEITIO, VIZCAYA)


Si hubiera que buscar un faro del Cantábrico para contemplar cómodamente y embelesados su parpadeo, ése sería el de Lekeitio. A 1,5 kilómetros del puerto lekeitarra nos esperan dos bancos frente a la proa terrestre del cabo de Santa Catalina. Se columbra la torre a la altura de la vista, el muro, la malla que rodea la linterna y el resto de defensas contra el vandalismo (secuelas de la progresiva automatización de los faros).

La edificación cuelga de un resalte del escarpe, a 46 metros de altura, dibujando su silueta en el aire de manera que la estructura hexagonal y la piedra gris parecen estar a merced de las olas. Aparte del mismo puerto, del retablo gótico hispano-flamenco, de la calle de Santo Domingo y la playa de Karraspio, cabe apuntar para el próximo día 13 la feria agrícola y ganadera en Markina-Xemein.

EL DOMO PRODIGIOSO
Machichaco (BERMEO, VIZCAYA)


De camino a Machichaco habrá que estar al tanto del Campeonato del Mundo de surf (www.billabongpro.com), que se celebra estos días, en Bakio o en Mundaka (donde mejores olas haya). En Bermeo se rememora este año el 60º aniversario de la batalla naval de Machichaco, y tendrá lugar una feria medieval los días 20 y 21.

No es difícil separar lo mítico, lo paisajístico y lo aéreo en uno de los faros de mayor alcance en la costa española, enmarcado en la reserva de la biosfera de Urdaibai. Además, el faro de Machichaco "se encuentra en un lugar privilegiado para censar el paso de alcatraces, pardelas, págalos y paíños en su migración posnupcial", apunta Ramón Elosegui, coordinador de SEO / BirdLife Donostia. "Los días 6 y 7 celebramos en casi todos los faros el Día Mundial de las Aves".

A tres kilómetros de Bermeo surge el desvío que baja a la torre de lo que fue el faro viejo (1852), con el radar para el estudio del oleaje y la sirena. Lo mejor viene al caminar hacia el oeste, cuando se disfruta de una postal fastuosa: el islote Aketxe y la península de San Juan de Gaztelugatxe.

Subiendo por la colina, entre tojos y brezos, la linterna, con su estructura de fundición, se ofrece como un banquete gratuito de la mirada. Lo catedralicio de la óptica se manifiesta en sus tres caras gigantescas de cristal de roca tallado capaces de proyectar un haz de rayos a 55 kilómetros de distancia.

La fachada principal conserva todo el primitivo sabor de la sillería, simulando un ministerio de faros. Para retratarla, hay que acercarse a pie por la carretera sin sobrepasar la barrera.

CAMINO AL FARO
Faro de Gorliz (GORLIZ, VIZCAYA)


Por el faro de Gorliz, o Villano, no se pasa: hay que ir. Para lo cual se hace imprescindible invertir una jornada senderista con ropa de abrigo. Desde la playa de Gorliz, la carretera peatonal asciende dos kilómetros hasta el faro de moderna factura, según proyecto de Mariano Navas, actual presidente del Organismo Público Puertos del Estado, y Enrique Martínez Tercero. La unidad del paisaje sólo se ve alterada por estos elementos adosados de 21 metros de hormigón, rematados por una linterna acristalada que alcanza 165 metros, lo que lo convierte en el faro más alto de la cornisa cantábrica.

La vista es subyugante: se recrea hacia el oeste con el cabo de Uztrikotzek; hacia el este, sobre la isla de Villano, y el monte Ermua, que nada tiene que ver con el guipuzcoano del foro, cuyo logotipo, dicho sea de paso, es un faro diseñado por Agustín Ibarrola. Todo el monte está horadado por una antigua batería de costa.

RELAX EN EL GRAN BILBAO La Galea
(GETXO, VIZCAYA)


El extremo oriental del abra de la ría bilbaína guarda el faro de La Galea sobre una plataforma acantilada de pliegues y mantos cuyos bienestar y panorámicas sorprenden por su proximidad a Bilbao. De ahí que lo mejor, primeramente, sea cansarse en la capital vizcaína, disfrutando en el Guggenheim de su décimo aniversario con la exposición Arte en América (a partir del día 11), o bien en la divertida Fiesta de los Txikiteros (día 11). O en la inauguración (día 19) de la intervención artística de Daniel Buren en el puente de la Salve.

Hay que aparcar junto al molino de Aixerrota, puesto que el delicioso paseo marítimo conduce al solar del primitivo faro, el fuerte de La Galea, donde los días 7, 12, 13 y 14 se desarrollarán visitas teatralizadas (reservas, 944 91 08 00).

La torre del faro (1950) se encuentra en una generosa parcela embellecida con setos arbóreos que tienen su prolongación en el club de golf, a través de una alfombra de hierba perfecta, milimétricamente cortada. Ni rastro del runrún del tráfico urbano. Entre paseantes y deportistas, y un mobiliario urbano que le confiere al campo el aspecto de un parque bien cuidado. Junto a la sirena se escuchan los silbidos que emite un medidor de magnitudes meteorológicas.

La mirada puede abarcar toda la entrada del abra y el continuo tránsito de embarcaciones. Sería una pena no continuar a pie media hora hasta la playa de Azkorri.

Fuente: El País

miércoles, 3 de octubre de 2007

Faros de Almería – Mucho más que señales marítimas

Faros de AlmeríaEl lunes día 8 de octubre a las 20,30 horas, en el varadrero del Puerto de Almería, se presenta el libro de Mario Sanz 'Faros de Almería - Mucho más que señales marítimas', editado por el Instituto de Estudios Almerienses y la Autoridad Portuaria.

INTRODUCCIÓN
En la provincia de Almería, desde que el 30 de marzo de 1863 se inauguraron sus dos primeros faros, ha habido doce faros en funcionamiento. Esos dos primeros fueron el faro de Villaricos y el de Cabo de Gata. El de Villaricos, se apagó y desmontó, desapareciendo sin dejar rastro, diecisiete años después de su inauguración. El de Cabo de Gata continúa prestando servicio sin grandes cambios en su estructura, señalizando fielmente su esquina del mapa de la península Ibérica.

El 31 de diciembre del mismo año se inauguraron los faros de Mesa Roldán, Roquetas y Sabinal. El de Roquetas se apagó en 1945 y desde entonces, su edificio permanece sin equipo de iluminación pero manteniéndose erguido y en su sitio. El faro del Sabinal se hundió por la regresión de la costa y en 1926 se inauguró el actual faro, más metido en tierra. El faro de Mesa Roldán permanece en servicio desde su inauguración sin grandes modificaciones estructurales, viendo pasar a los buques que se aproximan o salen del Estrecho, orgulloso de su altura.

En 1865 se inauguraba la primera señal para el puerto de Almería, que consistía en una columna con un fanal colgado en su parte alta. Hasta llegar al actual faro se pasó por un faro móvil y otra columna de celosía. El faro que podemos ver ahora data de 1925.

El aisladísimo faro de la isla de Alborán se inauguraba en 1876, permaneciendo en servicio desde entonces con pocos cambios en su estructura pero muchos avatares en su conservación.

En 1881 se inauguraba el faro de Garrucha, heredero directo del de Villaricos, del que tomó los equipos y hasta las piedras. Este faro permanece en su ubicación original pese a la presión urbanística que le ha dejado encajonado entre las casas del pueblo.

En 1886 se inauguraba el faro de Adra que, posteriormente, sería destruido por el mar y sustituido por uno más elevado en 1899. El segundo faro sería relevado por la torre actual, que data de 1985.

En 1976 se colocaba un nuevo faro sobre el histórico Castillo de San Telmo, tomando su nombre.
El 13 de julio de 1991 se inauguraba el original faro de Punta de Baños en Guardias Viejas.
El último inaugurado en la provincia de Almería es el que se construyó sobre la torre de los Lobos, que tomaría el nombre de faro de la Polacra, y empezó a funcionar el 9 de septiembre de 1991.

Estos faros, a lo largo de su historia, han tratado de guiar a los navegantes que faenan o pasan por las costas de esta provincia, constituyendo una línea de iluminación del litoral por la que se orientan los marinos de cualquier nacionalidad.

Cada edificio y cada torre son diferentes, con diferentes alturas según su situación respecto al mar y con características luminosas diferentes para poder ser identificados de noche. Mostrar estos edificios, estas torres diferentes que contienen la luz de cada faro, es uno de los motivos de este libro.

Detrás de cada uno de los faros de Almería han estado los torreros, sus familias, los ingenieros, ayudantes y demás trabajadores que los han construido y mantenido. Los peones, las mandaderas, los torreros en prácticas, etc. En fin, un enorme grupo de personas que ha dado su trabajo, su sudor y, a veces, su vida, porque la luz de los faros no se extinguiera nunca. Rescatar sus historias y entrever sus vidas, entregadas al servicio de la señalización marítima, es otro de los motivos de este trabajo.

Pero los trabajadores del ramo y los usuarios no son los únicos para los que los faros tienen importancia. Los faros, hitos en el paisaje, son parte del litoral, inspiración de artistas, admiración de vecinos y visitantes. Edificios antiguos o singulares que llaman a cercarse, a hacerse fotos con ellos, a reproducirlos en cuadros, en versos, en diseños, en postales. Todo lo que suponen los faros aparte de su función de señalización, es el tercer motivo de este trabajo.

El último motivo que me ha llevado a escribir sobre los faros de Almería es el convencimiento de que los faros deben subsistir, a pesar de las nuevas tecnologías y a pesar de la economía y la productividad, porque detrás de cada faro hay mucho más de lo que vemos a simple vista, que ya es bastante. Desde estas líneas abogo por la protección, restauración y mantenimiento de los faros para su función principal y para cualquier uso técnico, cultural o educativo que se les pueda añadir. También estoy convencido de que los faros son un rico patrimonio histórico que debe ser protegido.

LOS FAROS EN LA SOCIEDAD ALMERIENSE
Los faros están presentes desde siempre en la vida de los almerienses que navegan y en la de los que no salen a la mar. Son referencias en su paisaje y símbolos utilizados en literatura, arte, publicidad, etc.

Así vemos que los faros se utilizan como modelo para diseños de edificios, como artículos de regalo, como logotipo para empresas, como fondo para campañas publicitarias y un largo etcétera.

Más literario es utilizar su nombre para publicaciones periódicas, lo que se dio, a menudo, en Almería. En nuestra provincia, en el último tercio del siglo XIX, se publicaba un periódico llamado “El Faro de Vélez Rubio”. En 1922 se editaba en Almería, durante poco tiempo, otro llamado “El Faro”. El 9 de julio de 1925, se empezaba a publicar en la capital el periódico llamado “Luz de Faro”, y en 1928 se editaba otra publicación llamada “El Faro del Sur”.

En Almería, aparte de la contemplación directa de las señales en la costa, tuvimos la oportunidad de realizar un acercamiento al mundo de sus faros a través de la “Exposición de maquetas y fotografías de faros de la Costa de Almería y Granada”, celebrada del 9 al 24 de febrero de 1996, en el Patio de luces de la Diputación. En esta exposición se exhibieron las maquetas de todos los faros, buenas fotos de Felipe Ortiz y algunas ópticas y documentación histórica de las señales almerienses. Además los técnicos de señales marítimas nos turnamos para que siempre hubiera alguno de nosotros en la sala, lo que me sirvió para contactar con antiguos faristas y algunos aficionados al tema.

En fin, está claro que los faros forman parte de la vida de los almerienses y por ello, recogiendo una sugerencia de José Antonio Amate, presidente de la Autoridad Portuaria de Almería, me he atrevido a realizar este trabajo, esperando que ayude a estrechar los lazos entre Almería y sus faros.

EPÍLOGO
Como puede comprobarse en este trabajo, los torreros, técnicos, fareros o faristas de Almería, junto con sus familias, han padecido temporales, terremotos, guerras, escasez, hambre y todo tipo de penurias; pero también han disfrutado de amistades y amores, y de la vida en lugares casi inaccesibles pero inolvidables.

He tratado de reflejar, lo más directa y fielmente posible, la historia de cada faro y de sus habitantes, limitado por el espacio físico del libro, por la cantidad de documentación que no he sido capaz de encontrar, por la cantidad de personas a las que no he podido entrevistar y por mis limitaciones particulares. Por eso mismo sé que en cada faro de esta provincia siguen ocultas cientos de historias, de alegrías y desgracias. Cientos de relatos, poemas o guiones de películas que esperan ser sacados del olvido.

Los técnicos de señales marítimas somos cada vez menos y más mayores, pero seguimos cuidando los faros y demás señales, de esta provincia nuestra, como el primer día, y con tanta dedicación como el primer torrero de Cabo de Gata o Villaricos, salvando las diferencias técnicas y laborales.

Por suerte, la mayor parte de los faros de Almería siguen en pie, con pocas variaciones en su estructura básica, realizando su función de señalización marítima y esperando ser catalogados como patrimonio histórico para asegurar su protección en el futuro.

Los faros de Almería han tratado de guiar a los navegantes, constituyendo una línea de iluminación y señalización del litoral, que ha ido ampliándose a lo largo de la historia.
Cada edificio y cada torre son diferentes, con características luminosas particulares para ser identificados de noche. Mostrar estos edificios, estas torres singulares que contienen la luz de cada faro, es uno de los motivos de este libro.

Detrás de cada faro han estado los torreros, sus familias y muchas otras personas que los han construido y mantenido; personas que ha dado su trabajo y su vida para que la luz de los faros no se extinguiese nunca. Rescatar sus historias y entrever sus vidas es otro de los motivos de este trabajo.

Los faros son hitos en el paisaje, inspiración de artistas, admiración de vecinos y visitantes; edificios antiguos o singulares que llaman a acercarse, a fotografiarlos, a pintarlos, a dedicarles versos. Todo lo que suponen los faros aparte de su función de señalización, también es motivo de este trabajo.

Los faros de Almería deben subsistir, a pesar de las nuevas tecnologías, de la economía y la productividad, porque detrás de cada faro hay mucho más de lo que imaginamos.


Fuente: Teleprensa